Alfombrilla antifatiga, ¿merece la pena si trabajas de pie?

Para qué sirve una alfombrilla antifatiga con escritorio elevable, qué grosor y material elegir y los errores más comunes al usarla.

Por Jhoysner CoronaActualizado el 2 min de lectura

Si acabas de comprar un escritorio elevable, es posible que descubras algo: estar de pie sobre un suelo duro durante media hora cansa más de lo que esperabas. Las alfombrillas antifatiga existen justo para eso.

Qué hace una alfombrilla antifatiga

Es una superficie acolchada que cede un poco bajo el pie. Al estar de pie sobre ella, los músculos de las piernas hacen pequeños ajustes continuos para mantener el equilibrio, en lugar de estar totalmente quietos. Muchas personas notan menos cansancio en pies, piernas y zona lumbar tras un rato de pie.

No hace milagros: no sustituye a cambiar de postura ni a moverte. Lo que hace es que el rato que pasas de pie resulte más llevadero.

Qué buscar

  • Grosor: entre 1,5 y 2 cm suele ser el punto medio. Más fina apenas se nota; mucho más gruesa puede resultar inestable.
  • Bordes biselados: los bordes en rampa evitan tropiezos, sobre todo si la silla con ruedas pasa cerca.
  • Base antideslizante: que no se desplace sobre el parqué o la baldosa.
  • Material: la espuma de poliuretano es la más habitual por su equilibrio entre amortiguación y durabilidad. Las de espuma muy blanda pierden forma pronto.
  • Tamaño: unos 50 × 75 cm o más, para poder cambiar el peso de un pie a otro y moverte un poco.

Las alfombrillas con relieve

Algunos modelos tienen zonas elevadas, bultos o bordes para apoyar el pie en distintas posiciones. Animan a moverte más, pero ocupan más espacio y no son del gusto de todos. Si es tu primera alfombrilla, una lisa es la apuesta segura.

Errores habituales

  • Dejar la silla de ruedas encima. Las ruedas marcan y deforman la espuma. Aparta la alfombrilla cuando trabajes sentado.
  • Usarla descalzo sobre una superficie que no está pensada para ello. Lee las indicaciones del fabricante; muchas están pensadas para usar con calzado.
  • Pensar que permite estar de pie todo el día. Estar de pie muchas horas seguidas tampoco es bueno. La clave sigue siendo alternar: mira cuánto tiempo estar de pie y la guía de postura.

¿Y el calzado?

Un calzado cómodo con algo de amortiguación hace una parte del trabajo. Con buen calzado sobre suelo duro, la alfombrilla aporta menos; descalzo o en calcetines sobre baldosa, aporta mucho.

Completa el puesto de pie

La alfombrilla es el último paso. Antes, asegúrate de que tu escritorio llega a la altura correcta para trabajar de pie, que puedes consultar en la tabla de alturas por estatura.

Ver alfombrillas antifatiga para escritorio

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